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Asturias.España.Mayo del 2008
La granja-escuela Palacio de la Bouza recibirá a más de cien niños, de diferentes puntos de la geografía española, por quincena durante el verano (julio y agosto). Su directora, Conchita González, explicó que la finca de más de treinta mil metros cuadrados albergará a niños y jóvenes de entre 5 y 15 años. Además, un grupo llegará desde Chicago a estudiar español durante el periodo estival hasta esta residencia del siglo XIX, ubicada en una pedanía del pequeño y tranquilo pueblo sotobarquense de Riberas. Las estancias en la granja están orientadas fundamentalmente para alumnos de entornos urbanos. Ofrece la posibilidad de acercarlos y descubrirles el mundo rural.
La mansión, situada entre el mar y la montaña, oferta a los veraneantes dos tipos de campamentos. La «hermosa finca» es un excelente escenario para el aprendizaje de idiomas (inglés, francés, alemán o italiano), que se imparten, según la lengua elegida, de lunes a viernes, 20 horas semanales, divididas por niveles, según los conocimientos de cada alumno, y edades.
Todos los profesores son titulados y con experiencia. Aunque este tipo de vacaciones es más lectivo, los participantes también podrán disfrutar de un amplio programa de actividades, entre las que destaca el itinerario de Rubén Darío y deportes: Descenso de ríos, baloncesto, minigolf, natación, astronomía, entre demás oferta, y diferentes excursiones; salidas al bosque o a la playa, acampadas o senderismo.
Otro tipo de campamento es el enfocado a los amantes de la naturaleza y de los animales. La granja les propone a los participantes labores de agricultor, como el cultivo y recolección de la huerta e invernadero, y de ganadero. Los niños estudian la forma de vida y cuidado de los animales.
Como toda hacienda, la Bouza posee diversos animales domésticos, que hacen la alegría de los veraneantes. Vacas, conejos, ponies, burros, avestruces, perros, cerdos, cabras, pavos, gallinas o pájaros. Según la época, los niños pueden participar en el nacimiento de crías. También tienen la posibilidad de obtención de productos indispensables para el hombre: Leche, huevos, lana Todos los animales son cuidados, alimentados y aseados por los niños. Son los burros los que ganan en adeptos. Son 16, de diferentes razas, los que habitan en la finca. La Bouza colabora con la asociación Amigos del Burro.
Los talleres, además de fomentar la creatividad y destrezas psicomotrices, entretienen y enseñan a los niños. Se oferta un amplio abanico: Cerámica, disfraces (que concluye con una fiesta con el atuendo creado en la discoteca de la finca), de reciclaje (producen marcapáginas de papel reciclado, por ejemplo), cestería, entre otros. Para los niños, el taller de cocina es el más «curioso». Su ingrediente principal son los huevos de las avestruces del Centro Adan y Eva. La directora comenta que «sólo partir el huevo es toda una aventura para los asistentes».
Según recomendaciones de la propia escuela, a las visitas deben llevarse ropa a punto de retirarse del armario, calzado cómodo, chubasquero y gorra para el sol.
Servicios
Durante su estancia en la granja-escuela, los niños estarán acompañados «en todo momento» por un monitor de grupo, con un máximo de 15 alumnos, por el responsable de la actividad y «siempre bajo la tutela del equipo directivo». Además, la Bouza posee un servicio médico privado las 24 horas del día. En el caso de atención hospitalaria, están previstos los servicios hospitalarios en Avilés, a 15 minutos de distancia.
fuente:el comercio digital.com |